SOCIAL MEDIA

Más de La Misi en tu Inbox

domingo, 1 de marzo de 2020

5 tips esenciales para que tus alumnos logren el éxito en la escritura

La escritura es probablemente la destreza que más agotamiento me causa enseñar a mis estudiantes de nivel intermedio. Pero a la misma vez, ¡es una de las cosas que más disfruto hacer! En esta publicación, te hablaré de cinco tips esenciales para ayudar a tus estudiantes a descubrir su escritor interno.

5. Estudien modelos ejemplares. Seleccionen algunos libros de la biblioteca del salón y obsérvenlos. Discutan las características de su estructura. ¿Cómo empiezan los párrafos? ¿Cuándo el autor comienza un nuevo párrafo? ¿Cuán largo es cada uno? Si es una narración, pídeles que lean uno de los diálogos y discutan cómo lo que dicen los personajes revela su personalidad, sin necesidad de explicar todo en la narración.

4. Apliquen el proceso de escritura sin atajos. Enseña y usa este proceso, que consiste en organización de ideas, borrador, revisión, edición y copia final, a profundidad y con rigurosidad especial, al principio del año escolar. Una vez tus alumnos lo vean como una rutina, tal vez veas que al pasar el tiempo, podrás comenzar a ser más flexible y permitir que pasen por varios pasos simultáneamente (como por ejemplo, la revisión y edición). Sin embargo, al principio, NO tomen atajos.

3. Sé un ejemplo. No te limites a demostrar ejemplos escritos por otros. Si pides a tus alumnos que escriban, ¡tú también tienes que escribir! No te asustes; no tienes que estar a la altura de los famosos. En lo mínimo, tus textos deben cumplir con los requisitos que les pides a tus estudiantes. Así que pon en práctica tus propias destrezas de escritura, ya sea escribiendo cuentos cortos, trabajando en un blog, o hasta opinando de algún tema de actualidad en las redes sociales... Escribe, revisa, edita y comparte.

2. Modela el proceso. Antes de que tus estudiantes estén listos para escribir, debes modelar con entusiasmo justo lo que esperas que tus estudiantes hagan. ¡Sé extra! Usa temas de actualidad, como los artistas que les gustan o sus intereses. Mientras organizas tus ideas, pídeles su insumo. Comete uno que otro error (a propósito–¡les encantará corregirte!). Si los contagias con tu emoción, para el momento en que hayas terminado de modelar el proceso de escritura, ellos van a estar ansiosos por comenzar. Entonces los verás encender su maquinaria creativa y poner manos a la obra.

1. Realiza conferencias o entrevistas individuales. Te recomiendo que dediques al menos un período a reunirte uno a uno con cada alumno. Sé que esto puede ser muy difícil para muchos maestros con grupos grandes, ¡pero es muy efectivo! Para lograr atender a la mayor cantidad de estudiantes posible, trato de limitar mis conferencias a dos o tres minutos por alumno. Comienzo preguntándoles: «¿Cómo vas? ¿Cómo te puedo ayudar?» No leo su trabajo en su totalidad. En caso de que el estudiante no sepa expresar sus retos de escritura, entonces selecciono rápidamente una porción de su escrito y la leo para hacerle preguntas sobre lo que dice. Si no entiendo algo, le pido que me lo aclare. Al final de la conferencia, dejo al estudiante con una o dos recomendaciones concretas en las que trabajar.

BONO. Por último, cuando puedas, integra el arte y el humor a tus trabajos de escritura. Si quieres que tus alumnos escriban un artículo periodístico, ¿por qué no inventan una noticia loca de un evento fantástico que tenga lugar en la escuela? Si van a escribir un cuento, tal vez pudieran escribir sobre un antihéroe torpe. Si van a escribir poesía, quizás puedan hacer una oda al Playstation o a la Nutella. También puedes hacer que acompañen sus trabajos escritos con dibujos, “collages”, carteles, u otras formas de expresión artística. Les dará un merecido descanso del proceso de escritura mientras integran las ideas sobre las cuales están escribiendo.

¿Qué estrategias te han sido efectivas para enseñar escritura? ¿Piensas integrar alguna de estas?

Si deseas recursos que guían a tus estudiantes por el proceso de escritura, échale un ojo a las siguientes unidades que uso en mi propio salón de clases.

  

¡Hasta la próxima!

Keira | La Misi de Español




domingo, 15 de diciembre de 2019

Lo que no se dice de ser una maestra en las redes sociales

Hace unos meses publiqué una versión de esta publicación en mi cuenta de Instagram (puedes ir allá para leerla en inglés), y me sorprendió la cantidad de personas que me agradeció el haberme desahogado a través de estas líneas. Leyéndolo meses después y a unas semanas de terminar el año, me doy cuenta de que las cosas no necesariamente se vuelven más fáciles al pasar el tiempo.

El 2019 ha sido un año súper retador, y me siento bastante lejos de ser la maestra perfecta. He fallado en algunas de mis metas para antes de terminar el año (tanto en el aspecto del magisterio como en mi negocio), y la verdad es que llevo semanas en una especie de estancamiento. No he creado nada nuevo, así que no tengo mucho que publicar; estoy en evaluaciones finales, así que no tengo mucho que mostrar de mi clase (los exámenes no son muy divertidos). Lo que quiero es tomarme un buen descanso a ver si me llega ese "boost" de productividad e inspiración que necesito para hacer las cosas que me gustan.

Quizás, si lo hubiera pensado mejor, hubiese hecho ciertas cosas diferentes, para exponerme menos. 

Cuando decidí abrir mis cuentas de negocio en las redes sociales (principalmente Facebook e Instagram, aunque tengo otras inactivas por ahí), jamás pensé que tanta gente estuviese interesada en lo que tenía que compartir. Quizás, si lo hubiera pensado mejor, hubiese hecho ciertas cosas diferentes, para exponerme menos. Pero lo cierto es que no me puedo quejar... Aprecio mucho a mis seguidores, e interactuar con ustedes y con otros profesionales en mi área me ha traído muchas bendiciones.

Sin embargo, tengo que compartir lo que no me encanta de ser una maestra en las redes sociales. Tómalo como un desahogo, o tal vez como una advertencia si es que te has enamorado de la comunidad de maestros en IG/FB y quieres probar el agua. A continuación publico en español el mensaje que compartí en mi Instagram el pasado agosto:

La realidad de ser una maestra en las redes sociales

Las desventajas de ser una maestra creativa en las redes sociales son muchas:


• Hay personas que piensan que solo queremos hacer dinero, especialmente si eres vendedora de recursos educativos. La verdad es que no me importa mucho esa opinión, pues sé que no es así. Hago un servicio que muchos maestros aprecian, y que impacta positivamente a muchos estudiantes. Tú eres de los míos.

• Corres el riesgo de que tus alumnos, y sus padres, te encuentren. ¿Qué se le va a hacer? A veces los maestros pensamos que lo único en lo que somos buenos es enseñar (lo que en sí mismo NO es poca cosa, superhéroes que me leen). Descubrí, tras un largo tiempo de sentirme así, que a través de estas plataformas, puedo compartir lo que hago, influir positivamente en los maestros que buscan ideas, ayuda, o que simplemente necesitan encontrar a alguien con quien identificarse, en una profesión que a menudo está plagada de ingratitud. Y también descubrí... ¿por qué no?... que puedo ganar dinero extra, y siendo una maestra puertorriqueña mal pagada, no creo que deba avergonzarme por eso. Además, me siento INCREÍBLE sabiendo que soy una mujer emprendedora, y más aún porque lo que hago tiene el potencial de ayudar a muchos.

¿Por qué será que cuando alguien inicia un negocio, se considera una gran hazaña, pero cuando un maestro busca ganar dinero extra haciendo lo que es su especialidad (currículo), no puede porque se supone que debemos compartir todo de forma gratuita? Avísenme cuando Houghton Mifflin o Santillana les regalen sus libros al Departamento de Educación ...

Lo que decido compartir por las redes es a menudo solo lo bonito. 

• La gente espera que seas una experta en todo y que seas una maestra perfecta. Uf ... esta es la desventaja más difícil de superar. Porque incluso en mi octavo año de enseñanza, tengo muchas debilidades. ¡Hay tantos otros que son mejores que yo! Hace poco leía algunos párrafos de mis alumnos donde describían a su maestro favorito. Confieso que, al leerlos, comencé a sentirme muy, muy pequeña. ¡Pero estoy tan orgullosa de esos maestros que incluso desde el anonimato dejan una huella profunda en sus alumnos (y siento un poquito de envidia, también)!

En las redes sociales, te expones a muchas preguntas de maestros que se sienten muy inseguros: sobre el manejo de su clase, su "falta" de creatividad (no les creo), el bajo rendimiento de sus estudiantes, la dificultad en la planificación... Bueno, quiero decirte que NO soy la maestra perfecta, y es posible que ni siquiera pueda responder a tu pregunta satisfactoriamente. Lo que decido compartir por las redes es a menudo solo lo bonito. Y no lo hago para ocultar la realidad. ¡Es que creo que los pequeños triunfos deberían destacarse! Si decidiera resaltar lo malo, solo sería una facilitadora para la depresión. Porque si "La Misi de Español" es un desastre, ¿qué me va a salvar a mí?

Bueno, en honor a la verdad, te diré tres cosas en las que soy un pequeño desastre:


Planificación. Lo odio, es difícil para mí, y si trabajara en una de esas escuelas que piden los planes formales los lunes, estaría sin trabajo hace tiempo. (Shhh ...)

Organización. Este año comencé las clases muy feliz porque mi salón estaba hermosamente decorado, organizado, y se podía ver mi escritorio. Bueno, déjame decirte que, apenas dos semanas adentrados en el curso escolar, pasé tremenda vergüenza con mis alumnos de sexto grado cuando, no por uno, sino por DOS días escolares consecutivos, en medio de la clase, no encontré las copias que sabía que había hecho EN NINGÚN LUGAR. Así que tuve que poner a los estudiantes a hacer algo no planeado mientras hacía nuevas copias con mi humilde impresora personal. Y sí, los encontré más tarde.

He cometido errores y he insistido en que tengo la razón. Como cuando les dije a mis alumnos que la forma imperativa correcta era "merenden" en lugar de "merienden". Han pasado 3 años y todavía me avergüenzo cuando recuerdo que nunca admití mi error ni me disculpé con ellos.

Oh Dios, ser maestra en las redes sociales es algo serio... conlleva mucha responsabilidad, pero también muchas satisfacciones. Gracias a todos por seguirme y ser mis animadores y amigos virtuales. Nunca olvides que detrás de estas líneas hay una mujer real, una maestra imperfecta, que solo quiere superarse todos los días y ayudarte en tu propio camino para hacer lo mismo.




Si eres un maestro en Instagram, esto es lo que debes saber.